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lunes, 7 de enero de 2013

EN LLAMAS


La bayas obran el milagro; Katniss y Petta son proclamados ganadores de los Juegos del Hambre. El acto de rebeldía contra el Capitolio, contra el presidente Snow, les salva a la vez que les condena. Les salva de cargar con la muerte del otro durante el resto de su vida. Les condena a la ira asesina de su doble oponente; el pérfido Snow, el esclavista Capitolio, centro neurálgico de Panem, rodeado, como un señor feudal, de doce distritos que le aprovisionan de todas las materias primas, incluidos hombres y mujeres, necesarias para la vida de lujo y distracción de sus afortunados y estrafalarios ciudadanos. 
"En Llamas" no es sólo la continuación cronológica de "Los Juegos del Hambre" de Suzanne Collins, es sobre todo el avivamiento del ascua de rebeldía encendida en este. Un fuelle post-apocalíptico aviva las llamas contra la tiranía del Capitolio. Lo vemos durante el viaje de la victoria que realizan nuestros protagonistas. Lo vemos en la reacción vengativa de Snow al anunciar el vasallaje de los veinticinco. Y lo vemos en cada página a medida que vamos avanzando en la lectura de esta trepidante  aventura. 

viernes, 20 de julio de 2012

LOS JUEGOS DEL HAMBRE II


Los juegos del hambre II. The Hunger Games. Suzanne Collins

Hace un tiempo terminé de leer Los juegos del hambre. Este es el segundo post que escribo sobre este libro; en el primero, aunque no había terminado de leerlo, os lo recomendaba para vuestros hijos por distintas razones; entre ellas, las dos reseñables: libro entretenido y nos acerca a los mitos griegos.

domingo, 6 de mayo de 2012

LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Los Juegos del Hambre.            
Sí, por fin me he decidido a comprar y, sobre todo, a leer: "Los Juegos del Hambre" de Suzanne Collins. Primera novela de la trilogía del mismo nombre. 

De las 396 páginas que tiene el libro, he leído 126 en una tarde. La mayoría de los lectores empedernidos que conozco, son capaces de esforzarse por terminar un libro, aunque no les guste, por el prurito de terminarlo. Hasta ese momento no dan su veredicto. Yo en cambio, soy bastante más endeble. Si no me gusta, dejo de leerlo en el acto y bajo el pulgar sin compasión.  Con las 126 páginas que he devorado, mi pulgar sigue inhiesto.